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People Risk: cuando las personas se convierten en el principal factor de resiliencia 

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Cristina de Pablo e Isabel Bolea

En un entorno marcado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y la competencia por el talento, los riesgos relacionados con las personas han dejado de ser un asunto exclusivamente de Recursos Humanos para convertirse en una cuestión estratégica de negocio. El Estudio People Risk 2026 de Marsh lo confirma con claridad: en España, el principal riesgo es la brecha entre lo que esperan los empleados y lo que pueden ofrecer las empresas.

Esta divergencia no es un matiz menor. Hoy, muchas plantillas esperan más flexibilidad, mayor protección, oportunidades reales de desarrollo y una respuesta más sólida en materia de bienestar. Al mismo tiempo, las organizaciones necesitan productividad, compromiso, adaptación y capacidad de cambio. Cuando ambos planos no se alinean, el impacto puede traducirse en mayor rotación, deterioro reputacional, conflictos laborales y pérdida de capacidad operativa.

El informe también revela que esta tensión convive con otros riesgos igualmente relevantes. Uno de ellos es la baja alfabetización en ciberamenazas, en un contexto en el que la digitalización multiplica la exposición a incidentes y exige nuevos hábitos de prevención en toda la plantilla. A ello se suma un elemento cada vez más visible: la adopción de inteligencia artificial sin la formación suficiente. En España, el 47% de los profesionales encuestados muestra preocupación por invertir en IA sin acompañarlo de upskilling adecuado, y un 33% señala la falta de conocimientos en IA dentro de RR. HH. Esto apunta a una idea clave: el reto ya no es solo implantar tecnología, sino lograr que esa inversión se traduzca en mejoras reales de productividad, innovación y rendimiento.

La salud y el bienestar ocupan también un lugar central. Más de la mitad de los profesionales encuestados en España considera que los riesgos ligados a condiciones de trabajo físicas o psicológicas pueden tener un impacto alto o catastrófico. Además, persiste la preocupación por el apoyo a la salud mental y el bienestar emocional, en un momento en el que el absentismo y la fatiga organizativa siguen afectando a muchas compañías. En paralelo, el aumento de los costes de salud y beneficios presiona los presupuestos y obliga a tomar decisiones cada vez más complejas, de ahí la importancia de contar con expertos que puedan asesorar con datos y expertise a nivel de sostenibilidad de costes, y optimización de las inversiones.

Otro mensaje importante del estudio es que la colaboración entre los departamentos de Recursos Humanos y Riesgos sigue siendo una palanca esencial para anticipar impactos, priorizar acciones y medir resultados. Y el liderazgo cobra aquí un papel decisivo: no basta con definir políticas; hace falta capacidad de supervisión, criterios consistentes y acompañamiento real a managers y equipos.

La conclusión del Estudio People Risk es clara: en 2026, la resiliencia de una organización dependerá, en gran medida, de cómo cuide, desarrolle y prepare a su gente. Invertir en personas no es solo una cuestión de cultura; es también una forma de proteger la continuidad del negocio.

Fuente: Estudio People Risk 2026 de Marsh
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