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Estrategia de personas en LATAM ante la volatilidad 

¿Cómo sostener el crecimiento cuando las condiciones cambian más rápido que los modelos tradicionales de gestión?

La mayoría de los líderes ya lo vivió este año: más presión sobre costos, talento, productividad, regulación, tecnología y capacidad de adaptación.

En Latinoamérica, la volatilidad dejó de ser un evento puntual para convertirse en una condición permanente de gestión. Por eso, la estrategia de personas ya no puede limitarse a atraer y retener talento. Debe convertirse en una capacidad empresarial para anticipar riesgos, sostener productividad y preparar a la organización para escenarios cambiantes.

El Latin American Forum 2026 lo confirma: el 57% de las organizaciones espera turbulencia durante los próximos tres a cinco años. La pregunta para la alta dirección ya no es si debe rediseñar su estrategia de personas, sino qué tan rápido puede hacerlo.

De una época de cambio a un cambio de época

La conversación sobre talento suele partir de una idea conocida: el mundo está cambiando. Sin embargo, el reto actual es más profundo. No se trata solo de una época de cambio, sino de un cambio de época.

Esto significa que muchas de las estructuras que permitieron crecer en el pasado ya no son suficientes. Los modelos rígidos de organización, los planes de talento centrados solo en número de personas, los beneficios homogéneos y las decisiones de compensación reactivas pierden eficacia cuando el entorno exige agilidad, datos, habilidades críticas y capacidad de adaptación.

Para los Recursos Humanos, este cambio reafirma cómo debe actuar. Su función no es operar únicamente como área de soporte o una herramienta operativa, debe ser el socio estratégico de la alta dirección, ayudando a responder preguntas críticas: qué capacidades necesita la empresa, cómo debe rediseñarse el trabajo, qué riesgos humanos pueden afectar la ejecución y cómo alinear experiencia del empleado, productividad y sostenibilidad financiera.

Por qué la estrategia de personas ya es una prioridad de negocio

La volatilidad obliga a los líderes a equilibrar decisiones de corto plazo con apuestas de largo plazo. Tal y como destacó en el forum André Maxnuk, CEO Marsh y Presidente de Mercer para Latinoamérica y el Caribe, el 81% de los CEOs tiene dificultades para balancear ambos horizontes, una tensión especialmente relevante para las decisiones de personas.

Reducir costos puede parecer una respuesta inmediata ante la incertidumbre. Pero si esa decisión debilita capacidades críticas, deteriora el compromiso o limita la preparación tecnológica, el impacto puede afectar directamente la competitividad futura.

Por el contrario, invertir en talento sin una conexión clara con productividad, resiliencia y resultados de negocio puede aumentar la presión financiera sin generar retorno visible.

La estrategia de personas debe ayudar a resolver ese equilibrio. Su valor está en conectar el presente con el futuro: proteger la operación actual, preparar nuevas capacidades y asegurar que la organización pueda ejecutar su estrategia incluso en escenarios de alta incertidumbre.

Cuatro decisiones que el departamento de Recursos Humanos prioriza

Las discusiones del Latin American Forum 2026 muestran que la agenda de talento se está moviendo hacia cuatro grandes decisiones:
  • Pasar de adoptar inteligencia artificial a rediseñar el trabajo.

    Implementar herramientas no garantiza valor si los procesos, roles, responsabilidades y formas de colaboración siguen siendo los mismos. Las organizaciones necesitan preguntarse cómo cambia el trabajo cuando personas e inteligencia artificial colaboran, qué tareas deben automatizarse, cuáles deben ampliarse y qué nuevas capacidades deben desarrollarse.
  • Repensar el liderazgo

    En modelos de colaboración entre personas e inteligencia artificial, liderar no significa solo supervisar tareas. Significa coordinar personas, tecnología, datos y decisiones con criterio, adaptación y visión de negocio.
  • Avanzar de una planificación táctica de plantilla a una planificación estratégica de habilidades

    En un entorno incierto, saber cuántas personas necesita la organización no es suficiente. La pregunta crítica es qué capacidades debe desarrollar, proteger o adquirir para sostener su ventaja competitiva.
  • Transformar la recompensa total en una herramienta estratégica

    Compensación, beneficios, flexibilidad, bienestar y carrera deben alinearse con el valor que la organización necesita crear, no solo con respuestas generales al mercado. La presentación Regional Total Rewards también destaca que la flexibilidad se está convirtiendo en una nueva moneda dentro de la propuesta de valor al empleado.

Riesgos de personas: cuando el talento se convierte en riesgo empresarial

La volatilidad también eleva el peso de los riesgos relacionados con las personas. En Latinoamérica, el estudio de People Risk 2026 identifica barreras de mentalidad para la adopción de inteligencia artificial, escasez de habilidades tecnológicas, alfabetización insuficiente frente a amenazas cibernéticas, aumento de costos de salud y beneficios, y deterioro de la salud mental.

Estos riesgos no son solo temas de Recursos Humanos. Pueden afectar productividad, continuidad operativa, costos, reputación, experiencia del cliente y capacidad de crecimiento. Por eso, la estrategia de personas debe integrarse con la gestión de riesgos empresariales.

Un ejemplo claro es la flexibilidad. No significa únicamente permitir trabajo remoto o modelos híbridos. Significa diseñar una experiencia laboral que conecte bienestar, carrera, propósito, compensación, beneficios, cultura y capacidad de elección.

En este contexto, la propuesta de valor al empleado debe dejar de entenderse como una lista de beneficios. Debe convertirse en una herramienta para atraer talento crítico, cuidar la salud de la población laboral, sostener productividad y comunicar con claridad el valor que la organización ofrece a sus personas.

Cómo convertir la volatilidad en ventaja competitiva

Las empresas que avancen en esta dirección podrán convertir la volatilidad en una fuente de ventaja. Para lograrlo, la estrategia de personas debe dejar de ser un conjunto de iniciativas independientes y convertirse en una arquitectura integrada de decisiones.

Esto implica anticipar escenarios, identificar habilidades críticas, rediseñar roles, fortalecer el liderazgo, revisar beneficios, medir productividad y conectar las decisiones de talento con los objetivos de negocio. También exige una conversación más cercana entre dirección general, Recursos Humanos, Finanzas y líderes de transformación.

La incertidumbre no desaparecerá. Pero las organizaciones sí pueden mejorar su capacidad para operar dentro de ella. En Latinoamérica, la ventaja competitiva no dependerá solo de tener acceso a tecnología, capital o talento. Dependerá de cómo cada empresa combine esos recursos en una estrategia de personas capaz de sostener crecimiento, resiliencia y ejecución.

Acerca de los autores
Juliana Duque

Business Practice Leader | Talent Strategy LATAM

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